Escapada de Semana Santa a la Costa Brava

La escapada en Semana Santa a la Costa Brava es todo un acierto. Llena de actas de alta intensidad y fe, muchos pueblos celebran fiestas de origen religioso convertidas en Fiestas Patrimoniales de Interés Nacional por su relevancia cultural e histórica, como el Via Crucis Vivent de Sant Hilari Sacalm o la Processó de Verges.

En el artículo de hoy te detallamos las propuestas que no te puedes perder durante tus días de Semana Santa en la Costa Brava. El Restaurante Hotel Picasso es el ideal para este tipo de escapadas. Además, está situado en un entorno de insólita belleza. Entre Torroella de Montgrí y Pals, los clientes encontrarán la belleza y la tranquilidad de la naturaleza en plena Costa Brava. Junto a la desembocadura del río Ter, disfrutarás de los mejores sabores del Ampurdán. Una excepcional gastronomía cuidada al detalle se suma a la alta calidad de los servicios y la proximidad del personal. Para muchos es un destino perfecto para todo aquel que quiera relajarse en familia, pareja o amigos. ¿Te animas a venir?

Vivir la Semana Santa en la Costa Brava es un viaje para descubrir su tradición

Entre las mil propuestas que tienes a tu alcance, el Via Crucis Vivent de Sant Hilari Sacalm une la Pasión de Cristo con el fervor popular de las procesiones. De forma itinerante por las calles del pueblo, se escenifican los pasajes del Via Crucis, desde la dramatización del juicio de Poncio Pilato hasta el lugar de la crucifixión. Un recorrido por catorce escenarios que te pondrá la piel de gallina.

Desde otra óptica muy diferente, pero punto de interés turístico, la Semana Santa también se podría rebautizar como la Semana Dulce. Los buñuelos, los roscones y las monas son las principales tradiciones gastronómicas de esta época que años atrás estaba caracterizada por la moderación en la mesa. De hecho, se cree que el origen de los buñuelos típicos de Cuaresma tiene que ver con la necesidad popular de endulzar los días en que la Iglesia prohibía comer carne a los fieles. A falta de carne, bienvenidos eran los dulces, asegura la tradición.

Las recetas pasan de generación en generación, ya sean buñuelos de viento, buñuelos de crema, buñuelos del Ampurdán u otras variedades que algunos pasteleros se han encargado de popularizar. Siempre dulces, eso sí, y de textura suave, ideales para comer en cualquier momento del día.

El Domingo de Ramos es el turno del roscón de Ramos. A pesar de que originariamente era un sencillo roscón o una coca con huevos duros, hoy es un exuberante pastel de chocolate que recrea escenarios y personajes populares para los más pequeños. Encima no suelen faltar los huevos de Pascua, más protagonistas en otras culturas. La mona también es un regalo típico de los padrinos a los ahijados, coincidiendo con la festividad de la Pascua. Una buena manera de probar diferentes dulces en las comarcas de Girona es degustarlos en las ferias y mercados que se celebran en Semana Santa. En Bàscara, por ejemplo, tiene lugar el mercado de roscones, mientras que en Sant Feliu de Guíxols, Darnius, Boadella d’Empordà, Figueres y Garriguella encontrarás buñuelos para todos los gustos en el marco de varias ferias y mercados artesanos.

La Processó de Verges, todo un referente y punto de interés turístico

La Processó de Verges es la representación anual de un misterio tradicional que tiene sus raíces en el origen del teatro catalán, en plena época medieval. El misterio representado está basado en el libro en verso de Fra Antoni de Sant Jeroni, un autor de la Edad Moderna.

Desde sus orígenes y hasta la actualidad, la procesión ha sido la aportación más importante de Verges a la cultura catalana y una de las muestras más importantes del teatro tradicional catalán. Para mantener esta tradición, cada Jueves Santo los habitantes de Verges se convierten en actores por un día y escenifican la procesión ante los ojos de los miles de visitantes que llenan la población con motivo del misterio.

La Dansa de la Mort de Verges es la única que ha sobrevivido al paso del tiempo y que se conserva desde la época medieval, cuando este género de danza, en el cual unos esqueletos bailan al sonido de un tabal, estaba extendido en toda la Europa Occidental.

El cuerpo de la Dansa de la Mort está formado por diez miembros, que se distribuyen en grupos de cinco. El primer grupo es el encargado de ejecutar la coreografía mientras que el resto se ocupan de ambientarla.

Los cinco intérpretes que danzan, dos adultos y tres niños, van vestidos de esqueletos y llevan instrumentos simbólicos. El resto de integrantes van vestidos con túnicas negras y avanzan siguiendo el ritmo sin ejecutar los pasos de la danza. La coreografía es simple, como lo son los pasos: el tabal marca el ritmo, que siempre es igual, y los puntos de la danza se reparten en los tres tiempos marcados del ritmo.

Si te apetece vivir la Semana Santa en la Costa Brava haz la reserva en el Hotel Picasso. Está todo preparado para que tu estancia sea una maravilla en un entorno natural lleno de vida.

Habitaciones adaptadas con todos los servicios para que solo te preocupes de disfrutar. El restaurante, un servicio de alquiler de bicicletas y el parque infantil del hotel completan todo lo que tenemos preparado para ti.

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