Escapada de invierno en familia a la Costa Brava

¿Buscando opciones para empezar el año con un fin de semana diferente fuera de casa? Una escapada de invierno en familia a la Costa Brava es una auténtica oportunidad para disfrutar de este territorio lleno de riqueza, espacios naturales y con un tejido cultural único. Es una estación del año suave puesto que la zona está protegida por el mar Mediterráneo, las montañas y la tierra. Y a pesar de que las actividades no son las mismas que en verano, te harán igual de feliz y podrás pasar unos días con los tuyos lejos de las rutinas y el ritmo frenético del día a día.

Para disfrutar al máximo de esta escapada desde el primer momento, nada mejor que instalarte en el Hotel Picasso que, ubicado en el Parque Natural del Montgrí, te ofrece un marco incomparable y mágico para disfrutar de todas las actividades preparadas para ti. Pureza junto a la desembocadura del Ter. 

La escapada de invierno en familia a la Costa Brava empieza justo en el mismo hotel

Para muchos, el invierno es sinónimo de esquí y, por lo tanto, nada mejor que las instalaciones próximas en el Pirineo gerundense para hacer unas cuántas bajadas y disfrutar de un paisaje blanco y puro. Si eres un gran amante de la nieve en polvo, la zona tiene mucho a ofrecer con diferentes pistas y estaciones de esquí de fácil acceso.

Viajar con familia es sinónimo, en muchas ocasiones, de contacto con la naturaleza y redescubrir los espacios. En este sentido, los Humedales, el Cap de Creus o la zona del Pirineo son prueba de esta oportunidad para volver a la infancia. Además, este territorio alberga multitud de jardines botánicos igualmente bonitos e interesantes llenos de colores y olores para pasear durante horas.

Si algo diferencia la Costa Brava del resto de territorios es su dinamismo cultural. Mira la programación de los teatros de la zona y aprovecha la jornada y visita espacios culturales como el Museu del Suro, el Dalí de Figueres, el Castell-Museu de Púbol, el Museu Fotogràfic Palau Solterra o el Museu de la Garrotxa en Olot. Si quieres que el arte te impregne de verdad, puedes visitar el espacio Carmen Thyssen en Sant Feliu de Guíxols, el Museu de la Pesca de Palamós, el Museu d’Arqueologia de Catalunya con sede en Ampurias o el Museu del Mar de Lloret de Mar. Seguro que hay mil recuerdos y experiencias que podrás compartir en familia.

Cómo puedes comprobar, la Costa Brava es mucho más que playa. Es una tierra llena de historia que hay que descubrir y explicar, como las ruinas de Ampurias. Por otro lado, Girona es una maravilla de ciudad llena de atractivos históricos, incluidos las estrechas calles del Call (antiguo barrio juevo), la Catedral de Santa Maria, el Museu d’Art y un largo etcétera donde pasear por su tejido comercial que te encantará.

Nada mejor que completar tu estancia en familia en la Costa Brava degustando su reconocida gastronomía local. Equilibrada, saludable y típica del Mediterráneo con las especialidades propias que tienes que probar. 

Para hacer una foto de toda la familia las Islas Medas son un marco único. Pals es una de estas villas que se transforman completamente cuando llega el invierno ofreciendo su cara más sosegada y relajante. Unos de los espacios naturales que tienes que visitar son los Humedales de Pals. Para hacerlo puedes hacer una ruta circular por el medio de los campos de arroz en el que es un paisaje auténtico y genuino. Un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza y tener cura de tu salud en un ambiente agradable y muy familiar.

Finalmente, también puedes hacer una ruta por los caminos de ronda más emblemáticos como el de Calella en Llafranc o el que va hasta S’agaró. Los municipios como Tossa de Mar, Cadaqués, Calella, Palamós o Roses completan el abanico de opciones de una tierra muy especial. Te esperamos en el Hotel Restaurant Picasso.

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